domingo, 22 de enero de 2012

Capítulo 9; ¡Sam!





No sabía si quedarme quieta o moverme, mi corazón palpitaba muy rápido sólo no quería que fuera mi papá no quería que hubiera una pelea estando Bill y Tom aquí en mi casa pero los nervios me estaban matando ya no sentía ese mareo por el alcohol ya se me había pasado la borrachera por el susto que tenía. Escuchaba los pasos dirigirse hacía otro lugar no hacía mi cuarto podía empezar a respirar entonces decidí salir a ver por si era mi él, si me haría una pelea sería fuera de mi cuarto para que ellos no escucharan tanto. Abrí mi puerta, pero no había nadie, abrí la puerta del cuarto de mi papá efectivamente estaba alguien allí.

–Señorita–Escuche la voz de Sam ya podía respirar, no era él no habría una pelea sentía como mis pulmones volvían a recibir aire, como mi corazón volvía a bombear sangre  –Señorita, Abby, lo siento si la he despertado  o si le he interrumpido algo pero el señor Hagen me ha enviado a buscar algo de su dinero, se ha quedado en el casino además de mandarme aquí me dijo que podía salir está noche que por él no se preocupará, todo está bien- dijo Sam, él era un buen hombre siempre fiel a lo que le decían siempre estaba allí para quien lo necesitase- No hay problema, Sammy, fui a la casa de mi novio pero no puedo contarle esto a él, sabes como se pone con este tema-observe como Sam sacaba del gabinete de la mesa de noche mucho dinero, seguro había perdido alguna apuesta o simplemente quería echarse a jugar todo ese dinero que llevaría, gastaba mucho en el casino pero a mi no me importaba lo que hiciera él con su gran monótona vida –Lo sé. Señorita, pero ¿Cómo la ha pasado usted y…? el guapo muchacho…éste que le ama tanto  a usted como usted a él–sonrío– no sé su nombre debido a que nunca me lo ha presentado pero veo que es un caballero, además que le respeta mucho, veo como le abre la puerta como le toma de la mano y como le mira–sabía que Sam debía estarme cuidando por lo tanto él tenía que estar “pendiente” de lo que nosotros hacíamos no me molestaba no después de lo que me había dicho, Sam debía  ser un buen padre pero no tenía hijos o no que yo supiera, sabía que era un hombre Ruso por su físico, por su acento y por su color de piel, nunca me contaba mucho sobre él, sólo sabía un par de datos que leí en su hoja de currículo para poder trabajar con nosotros hace ya un par de años atrás   –Su nombre es Bill…Bill Kaulitz– decía su nombre y toda mi cabeza se llenaba de corazones ya me había acostumbrado a este sentimiento cada vez que decía su precioso nombre– tienes toda la razón respecto a lo que dices él es un hombre caballeroso, honesto, honrado y sobre todo amoroso, le amo mucho, quisiera que algún día él pudiera aceptar nuestra relación y entonces poder casarme con él porque eso queremos ambos…¿Qué como la he pasado? Maravilloso, diría que es la mejor navidad que he vivido, no puede ser mejor está noche, sólo que me has asustado un poco –reímos– pero ha sido maravilloso, ¿Qué tal tú?– veía como terminaba de recoger todo para poder marcharse y entonces yo regresaría con los gemelos –Ha sido una noche muy…agitada, debo cuidar del señor Hagen, yo le aprecio y ese es mi trabajo pero gracias por preguntar, mis disculpas de nuevo por asustarla un poco–dijo sonriendo se acercó para darme un abrazo– Feliz Navidad, señorita, deseo que la relación que tiene con el señor mejore, sólo espero eso–sonrío dispuesto a salir pero yo lo detuve devolviéndole el abrazo –Por favor no le comentes a mi padre de lo que hemos…–Interrumpió– Puede confiar en mí, señorita, ahora debo irme  espero termine de pasarla muy bien,  recuerde lo que ha dicho que puede salir, no creo que regrese hoy, tal vez mañana, en dos días, ó tal vez se vaya de la ciudad por cuestiones de trabajo todo depende de lo que pase hoy…diviértase un poco que es navidad y lo mereces, hasta luego– se despidió bajando las escaleras rápidamente seguro se había excedido del tiempo que le había dado para venir, observe por la ventana como encendía el auto para irse, ya no tenía de que preocuparme era “libre” literalmente, por un par de días según lo que había dicho Sam, mi padre era muy predecible así que nunca sabía lo que realmente hacía, nunca podía dar con su paradero, vi el Audi de Bill estacionado afuera entonces salí de mis pensamientos pero antes baje las escaleras y tome un poco de agua  para después subir, entre a mi cuarto pero había mucho silencio era algo raro, ellos dos no pueden estar en una habitación solos sin hacer algún ruido. – ¿Amor? ¿Bill? ¿Tommy? ¿Chicos? – les llamé pero ninguno atendía, revise mi baño pero Tom estaba dormido se veía tan adorable no más que Bill aunque fueran iguales por fuera Bill siempre era el más perfecto de los dos, no quería despertarlo después se pondría de mal humor y no queremos un Tom de mal humor hoy, procedí a revisar mi armario, oh seguro Bill también se había quedado dormido los conozco…abrí la puerta del armario que por cierto era muy grande parecía un segundo cuarto aunque no tenía tanta ropa, no era gran fan de comprar mucha ropa cada vez que se podía, en él habitaba más las cosas que Bill me había regalado y un poco de ropa en el piso que había sacado antes para donar por ser Navidad. Él estaba sobre esa ropa, me detuve a observar como dormía, como sus facciones se veían relajadas, como sus labios estaban totalmente rojos, podía ver su respiración, me acerque para depositar un beso en sus suaves labios rojos pero sus ojos se abrieron aun así él  siguió con el dulce beso hasta separarnos –Abby, amor,… ¿Qué hora es? Me he quedado dormido, pero dime ¿Era tu padre?– Bill estaba algo más que dormido pero me parecía tan tierno– No, amor, no era él, era uno de sus guarda espaldas ya podemos respirar tranquilos y sabes…no sólo me dijo eso, si no que no regresará en un par de días además tú no puedes irte es muy tarde no quiero que te vayas. Quédate conmigo está noche…por siempre… ¿Qué dices? –Me acerqué a él abrazándolo–  Contigo me quedo siempre porque tú eres la dueña de mi corazón, de mi vida, de mi alma, de mi ser, Abby, es que no puedo describir lo mucho que te amo–Se puso de pie ayudándome a mí a ponerme de píe entonces me sostuvo entre sus brazos me hizo sentir como un bebé, protegido por su madre completamente lleno de amor, él era el que me llenaba completamente de amor como nunca nadie más  pudo, puede o podría hacerlo de la manera en que él lo hace, luego me dio un beso yo sólo seguía abrazándolo susurrándole a su oído cuanto le amaba cuanto me hacía feliz, tantas cosas que ya no cabían en mi corazón y debía decírselas.

–Ven, necesitas ver algo–reí tomando su mano para dirigirnos hacía el baño así Bill podría ver a su igual dormido como un quieto ángel en el piso del baño, caminamos hacía el baño que quedaba a unos pequeños pasos de donde estábamos, Bill comenzó a reírse pero no entendía el por qué si sólo era su hermano dormido en el suelo de un baño – ¡Es mi momento de venganza!  Nunca se queda quieto por más de un par de horas a excepción que este durmiendo, le tomaré una foto o mejor ¡le dibujare un mostacho y le tomaré la foto! – veía como Bill disfrutaba de su hermano dormido, me divertían tanto estos dos, él buscaba el celular en su bolsillo – ¿Tienes un marcador, amor? – se reía con sus maldades pero bueno Tommy también le jugaba bromas así que le preste el marcador y Bill le dibujo el bigote luego le tomo una foto pero el ruido de su celular lo despertó. Tom se despertó pero no sentía nada en su cara estaba muy dormido, sólo nos pregunto si se quedarían a dormir por está noche le respondimos que sí,  le guíe el camino hacía donde se encontraba el cuarto de huéspedes para que pudiera dormir tranquilo pero su gemelo no aguantaba la risa por eso decidió quedarse en mi cuarto a esperar que yo regresará, a veces puede ser tan bebé pero no me molesta que lo sea no me molesta porque sé que él aún tiene esa esencia de niño pequeño que tanto me hace amarlo.

Después de dejar a Tom en su cuarto por está noche o lo que quedaba de noche me dirigí hacía mi cuarto donde estaba mi amado, él aún se estaba riendo pues podía oír su risa desde unos cuantos pasos del lugar, entré a mi cuarto enseguida él calmo su risa – Nunca antes había estado aquí, amor – Guardo su celular en su bolsillo y se dio vuelta observando cada lugar del cuarto aquél que no había visitado antes, se detuvo en nuestra foto –Recuerdo esto– sonrío tomando la foto, mirándola con mucha atención –Tienes muchas fotos mías, nuestras, de verdad me encanta este lugar, corazón– dejo las fotos en su lugar y luego se volteo hacía mí, miro directamente hacía mis ojos entonces yo me perdí en ellos, tomo mis manos entrelazando nuestros dedos. No había nadie más, sólo nosotros, nuestro amor, nadie más podía estar sintiendo lo que nosotros en ese momento –Esta es nuestra noche porque la has hecho perfecta en todo sentido de la palabra, cada segundo a tu lado se ha vuelto inexplicable– Podía ver en sus ojos todo lo que expresaba su corazón, sus ojos estaban brillantes con ese color que me podía hacer volar, expresaba algo que sólo mi corazón podía entender, algo que con la mente era difícil captar pero si tu lo sentías en tu alma lo demás era nada, nada comparado a lo que yo sentía en mi alma, lo que su amor llenaba o cuanto me  hacia sentir completa cuando él estaba junto a mi, mirándome justamente a lo ojos desde ese momento todo era perfecto todo lo que giraba a mi alrededor era él y nadie más  –Cada segundo que pasa a tu lado mi corazón late más fuerte, no puedo decir que te amo más porque ya eres el dueño de mí– me acerque a él dándole un beso pero me impulse mucho haciendo que ambos cayéramos sobre mi cama, yo estaba sobre Bill, podía sentir totalmente su cuerpo de una nueva manera que no la había sentido antes….       


Continuará



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