Bill detuvo el coche en cuanto llegamos, Acto seguido se quitó el cinturón de seguridad y abrió la puerta de su costado para rodear la parte delantera del coche en dirección hacia donde yo me encontraba. Abrió mi puerta y cuidadosamente me tomo el brazo izquierdo para poder ayudarme a bajar, cuando ya estuve completamente de pie, puso sus manos alrededor de mi cintura, se acercó dulcemente y me besó.
-¿Estás lista, Amor?- me susurró esas palabras tan cerca de mi oído que me estremecí y sentí escalofríos recorrer desde cada cabello de mi cabeza hasta la punta de mis pies.
-Por supuesto- Dije con una enorme sonrisa en el rostro - pero mm…creo que es hora de que me dejes libre para poder coger la canasta, Bill. - Nos reímos Juntos a causa de la mala broma que había dicho, pero es que Bill me tenía apresada con ambas manos apoyadas sobre su Audi Rojo, que de por sí era hermosísimo.
-Está bien señorita encarcelada, iré por las demás cosas que están en maleta- le sonreí, es que era tan hermoso, y cómo no serlo? Si era la persona más hermosa que había visto en mi vida, nuestro romance había llegado a ser la parte completa de mi vida, porque Bill era esa persona que apareció justo en el momento más inesperado, yo ya no creía en el amor, porque de por sí mis experiencias pasadas no fueron sacadas de un cuento de hadas, pero entonces, lo conocí y lo nuestro fue un amor a primera vista. Cuando salí de mis pensamientos, cogí la canasta que se encontraba en los pies del asiento del copiloto, donde yo me había sentado, era una enorme canasta llena de comida, a Bill se le había ocurrido la genial idea de desabastecer toda la cocina por si nos faltaba algo o nos daba más hambre, pero a decir verdad, teníamos comida para alimentar a medio país.
-Espero que ésta tarde no llueva, sería un desastre desperdiciar toooooda la comida que exageraste en traer Bill- se rió y también su risa se me contagió, era una ternura con patas.
- No, Claro no será así, porque programé esta salida tan especial para nosotros dos, sin lluvia, me aseguré y vi las noticias en la mañana, tontita- me sumergí en su mirada, esos ojos tan hermosos que complementaban los rasgos perfectos que tenía, siempre le había dicho a Bill lo perfecto que era para mí, pero el muy testarudo nunca me dejaba terminar la frase.
-¡AAAAAAAAAAAABBY!- Bill pegó un grito que me hizo saltar tan rápido como un auto reflejo, y su grito hubiera sonado como una fila de muchas A si no hubiera terminado con un ‘bby’, para cuando me había dado cuenta se me habían caído unas manzanas de la canasta, por suerte, a ésta la dejé encima del césped y corrí en dirección hacia la maleta.
-¿Pero qué pasó, Amor?, me Asustaste, ¡Oh, Bill cuidado! – su dedo se había enganchado en uno de los resortes de la pequeña mesita que habíamos traído para nuestra tarde de picnic, su dedo estaba sangrando, oh, por suerte habíamos traído un maletín de emergencias, porque conociendo a Bill esto sucedía a menudo. Después de haberlo curado y guardado todo en su lugar, caminamos tomados de la mano y colocamos nuestras cosas cerca de un pequeño árbol que tenía además pequeños frutitos.
Colocamos toda nuestra merienda sobre el mantel con cuadritos rojos que Bill había comprado para esta ocasión, si era taaaaaaan adorable, y Perfecto.
–Sabes lo mejor de todo esto? – Sacudí la cabeza en señal de que no sabía.
- Es que estoy contigo. Y nada me puede hacer más feliz que estar cerca de ti.- lo amaba, definitivamente lo amaba con cada centímetro de mi piel, este momento era perfecto, y extremadamente hermoso, y un así esa palabra se quedaba corta. – Tú también eres lo mejor que tengo en la vida, porque Tú eres quién le da sentido a esta vida.- Él tomo una de mis manos y entrelazó nuestro dedos, luego bajó la mirada para depositar sus ojos en mi mano, y comenzó a decir.. – No puedo creer que después de todo lo que te esperé, al fin estés aquí conmigo, te esperé toda mi vida, Abby, y jamás pensé que llegarías a ser tan delicada y perfecta como ahora, tú eres mi prioridad... mi Obsesión, Tú eres mi vida ahora.- nuestras miradas se encontraron y mis ojos con los suyos provocaron una especie de destello que iluminó todo el lugar y de repente salió el sol, era maravilloso, nosotros dos, solos…
-No…No puedo imaginarme nada si no estás, tú.. Eres lo que me mantiene con vida, antes de conocerte, me sentía completamente solo, con Tom por supuesto, pero yo no era nadie en ese entonces, pero cuando te conocí, sentí que cada terminación nerviosa de mi cuerpo volvía a cobrar vida, y ahora contigo complemento un verdadero Todo.- lo entendía, entendía como se sentía, porque yo tampoco pensé en encontrarme con una persona tan maravillosa y llena de vida como lo era Bill, y yo siempre iba a permanecer cerca de él, nunca le haría daño, lo cuidaría siempre, porque en el fondo era muy débil, y por todo lo que pasó con el drama de Primaria hizo que sus miedos aumentaran, él le temía a la Soledad, no me lo decía nunca, pero yo podía leerlo en sus ojos cada vez que me miraba, temía perderme, pero Jamás lo dejaría solo y se lo tenía que hacer saber.
–Sabes lo mejor de todo esto? – Sacudí la cabeza en señal de que no sabía.
- Es que estoy contigo. Y nada me puede hacer más feliz que estar cerca de ti.- lo amaba, definitivamente lo amaba con cada centímetro de mi piel, este momento era perfecto, y extremadamente hermoso, y un así esa palabra se quedaba corta. – Tú también eres lo mejor que tengo en la vida, porque Tú eres quién le da sentido a esta vida.- Él tomo una de mis manos y entrelazó nuestro dedos, luego bajó la mirada para depositar sus ojos en mi mano, y comenzó a decir.. – No puedo creer que después de todo lo que te esperé, al fin estés aquí conmigo, te esperé toda mi vida, Abby, y jamás pensé que llegarías a ser tan delicada y perfecta como ahora, tú eres mi prioridad... mi Obsesión, Tú eres mi vida ahora.- nuestras miradas se encontraron y mis ojos con los suyos provocaron una especie de destello que iluminó todo el lugar y de repente salió el sol, era maravilloso, nosotros dos, solos…
-No…No puedo imaginarme nada si no estás, tú.. Eres lo que me mantiene con vida, antes de conocerte, me sentía completamente solo, con Tom por supuesto, pero yo no era nadie en ese entonces, pero cuando te conocí, sentí que cada terminación nerviosa de mi cuerpo volvía a cobrar vida, y ahora contigo complemento un verdadero Todo.- lo entendía, entendía como se sentía, porque yo tampoco pensé en encontrarme con una persona tan maravillosa y llena de vida como lo era Bill, y yo siempre iba a permanecer cerca de él, nunca le haría daño, lo cuidaría siempre, porque en el fondo era muy débil, y por todo lo que pasó con el drama de Primaria hizo que sus miedos aumentaran, él le temía a la Soledad, no me lo decía nunca, pero yo podía leerlo en sus ojos cada vez que me miraba, temía perderme, pero Jamás lo dejaría solo y se lo tenía que hacer saber.
-Nunca… esto... Nunca me Dejes, Abby, no podría soportarlo- ¡no! Jamás lo haría- No, no Bill, no pienses eso, mi amor, Jamás te dejaré, te lo prometo.-
- ¿Lo prometes?- Preguntó. – Te lo prometo, por todo el amor que siento por ti, te prometo que nunca te dejaré ir, y siempre voy a estar contigo, pase lo que pase.- Bill sonrió y su rostro se ilumino con su radiante sonrisa y el hermoso destello que se reflejaba en sus ojos, poco después él se acercó mucho más a mí para depositar un pequeño, pero ardiente beso en mi frente.
-No podría desconfiar de ti, Jamás.- lo miré directamente a los ojos.- Y no tienes por qué hacerlo, te prometo todo lo que tú quieras.- me miro con una sonrisa de oreja a oreja. – ¿Todo?- Pero que preguntón era.- Sí, pero antes, tenemos que comer, o empezaran a llegar los bichitos y sabes que no me gustan.- puse cara de pocos amigos al recordar a las criaturitas esas con muchas patas.
- ¿Lo prometes?- Preguntó. – Te lo prometo, por todo el amor que siento por ti, te prometo que nunca te dejaré ir, y siempre voy a estar contigo, pase lo que pase.- Bill sonrió y su rostro se ilumino con su radiante sonrisa y el hermoso destello que se reflejaba en sus ojos, poco después él se acercó mucho más a mí para depositar un pequeño, pero ardiente beso en mi frente.
-No podría desconfiar de ti, Jamás.- lo miré directamente a los ojos.- Y no tienes por qué hacerlo, te prometo todo lo que tú quieras.- me miro con una sonrisa de oreja a oreja. – ¿Todo?- Pero que preguntón era.- Sí, pero antes, tenemos que comer, o empezaran a llegar los bichitos y sabes que no me gustan.- puse cara de pocos amigos al recordar a las criaturitas esas con muchas patas.
-Te apuesto a que toda esta comida se hace poca- Puff seguro ni que fuese a faltar otra canasta para la otra mitad del país. – Bill, siempre eres tan exagerado para todo.- me reí, no pude contener la risa y él me dio un golpecito pequeño en el brazo y arrugo la frente como si hubiera chupado un limón, incluso haciendo esos gestos se veía igual de perfecto como siempre.
Cuando nos sentimos satisfechos por tanta comida, guardamos unas cuantas en la canasta y la corrimos hasta dejarla bajo el árbol, para después nosotros acostarnos encima de nuestro mantelito rojo con cuadros, boca arriba mirando las nubes. Pasar el tiempo con Bill era inexplicable, desde que éramos novios no habíamos escondido nuestra relación, queríamos hacerles saber a todos que éramos más felices que un Perro con un hueso nuevo, simplemente estábamos hechos el uno para el otro, no existía nada ni nadie que se pudiera interponer entre nosotros, Bill era para mí y yo era para él, nada podía ir mejor por ahora, lo único pequeño que complicaba la situación es que el Padre de Bill ; Gordon y sus tíos y tías eran Jefes de Policía, y esto ponía cada vez más y más tensa la situación en mi casa, es que mi padre era.. bueno no era un papá cualquiera como de los que trabajan en las oficinas o son médicos, mi papá era…bueno.. era.. mejor prefiero no decir qué era mi padre, porque hasta yo misma me avergonzaba de todo lo que él escondía bajo sus mangas, y el gran problema existía allí, nuestras familias no se conectaban mucho, y casi nunca se hablaban, porque papá los evitaba constantemente, pero yo no iba a dejar que él se interpusiera entre Bill y Yo, nosotros éramos mucho más fuertes que el lazo que nos intentaba separar y yo lo amaba, lo amaba más que a mi propia vida, e incluso daría la mía para salvar la suya.
-Te amo- le susurré muy cerca de su rostro para que él se volteara e hiciera chocar nuestros labios, aproveché la situación y lo bese continuamente, hasta que yo y él nos quedamos sin respiración. – Yo también te amo.- suspiré – Pero no más de lo que yo te amo a ti, Bill.- frunció el ceño, como haciéndome saber que él tenía la razón. – No, pequeña Mentirosa, Yo te amo más.- y así seguimos por un buen tiempo, abrazados, mirando las nubes, el cielo azul y contando las nubes que pasaban por delante de nuestros ojos, nada podía arruinar este momento, era único y especial, lejos del ruido de la ciudad y de nuestros padres, hasta que mi móvil comenzó a vibrar y a sonar en el bolsillo de mi chaqueta. Me separé despacio de Bill hasta quedar sentaba, levanté la tapa y contesté.
-¿Hola?-
-¿Abby? Te necesito ahora mismo.-
-¿Abby? Te necesito ahora mismo.-
-No puedo, estoy ocupada. – le dije cortante.
-Entonces te diré que guardaré unas cuantas cajas debajo de tu cama.-
-¿Qué? , ¿Por qué en MI Habitación, estás loco?.- y seguidamente escuché el sonido que me verificaba que me había cortado.
-¿Quién era, Abby?- me preguntó Bill, ansioso, colocándose en la misma posición mía y abrazándome por detrás con sus Brazos.
Continuará...

esta verdaderamente interesante... oh oh el padre de abby, que atrevido que no meta nada en el cuarto de ella porque luego bill lo ve |: shit >.<
ResponderEliminarMe encanto 😍😍😊
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